Declaró el enfermero que fue el último en ver con vida a Maradona: «Descansaba en buena forma»

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El enfermero Ricardo Almirón (42), uno de los imputados en la causa por la muerte de Diego Armando Maradona (60), declaró este jueves por primera vez en el juicio y describió día a día sus guardias durante la última etapa del ídolo del fútbol. Afirmó que el paciente presentó una taquicardia leve en varios controles, los cuales fueron suspendidos durante la noche por indicación de la psiquiatra Agustina Cosachov (41).

Declaró el enfermero que fue el último en ver con vida a Maradona: «Descansaba en buena forma»

Almirón se presentó frente a los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro. No había declarado previamente en el primer debate de 2025, suspendido tras el escándalo protagonizado por la jueza Julieta Makintach.

En su testimonio detalló que la última vez que vio a Maradona caminando por la casa del barrio privado San Andrés, en Benavídez, fue a las 2:30 de la madrugada del miércoles 25 de noviembre de 2020. Posteriormente, a las 6 de la mañana, observó desde la puerta de la habitación que el paciente «descansaba en buena forma» y explicó que el control de respiración consistía en evaluar los movimientos torácicos durante dos minutos para detectar posibles anomalías.

Unas seis horas después, Maradona fue encontrado sin vida por su sobrino Jonathan Espósito y su asistente Maximiliano Pomargo, tras no responder al llamado de la psiquiatra Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz (34).

Almirón relató que trabajó en el turno de la mañana desde el martes 11 hasta el viernes 13 de noviembre, y luego retomó sus funciones de 19 a 7 desde el lunes 16 hasta el día del fallecimiento, exceptuando fines de semana y el feriado del 23.

El enfermero contó que el martes 10 de noviembre fue contactado vía WhatsApp por Mariano Perroni, quien le consultó por su disponibilidad para atender a un paciente domiciliario, que luego supo era Maradona, con diagnóstico posquirúrgico, abstinencia de alcohol y bajo vigilancia para evitar automedicación.

Al tomar el cuidado del paciente, le indicaron que la psiquiatra Cosachov había dejado un papel con las instrucciones para la medicación, las cuales no incluían tratamientos cardíacos. Describió a Maradona como «obeso, con la gasa en la herida».

El viernes 13, Maradona solicitó un diurético para el pie derecho, aunque no estaba indicado médicamente, por lo que Almirón dejó constancia en la planilla médica y en el grupo de comunicación interna con las enfermeras y Cosachov. Ese mismo día, el Diez sufrió problemas gástricos y vómitos, junto a su sobrino, tras consumir camarones con brócoli y provenzal.

Durante el fin de semana, si bien Almirón no trabajó, fue informado de una reunión entre Cosachov y Nancy Forlini (57), coordinadora de Swiss Medical, donde se decidió implementar guardias nocturnas para los enfermeros y que toda novedad debía informarse por un grupo de mensajería. Asimismo, se le prohibió comunicarse directamente con Cosachov bajo amenaza de perder su empleo.

Desde el lunes 16, en su turno nocturno, presenció a Maradona «deambulando por la casa». Al día siguiente lo encontró «sin apetito» y con signos vitales que indicaban una taquicardia leve, presente en casi todos los controles salvo el viernes 13. Almirón recordó que le informaron que el doctor Leopoldo Luque había evaluado al paciente y solicitó darle su espacio.

Respecto a la medicación, aseguró que la psiquiatra Cosachov la ajustaba «día a día». También mencionó que el médico Pedro Di Spagna (53) y un nutricionista intentaron evaluar a Maradona el 18 pero fueron rechazados por el propio paciente.

En sintonía, explicó que estos tres profesionales —Luque, Cosachov y Di Spagna— observaban al paciente y que consideraban que la taquicardia leve se debía a su obesidad y al estado posquirúrgico.

El viernes 20 recibió información de la enfermera Gisela Madrid (41) sobre el buen estado anímico de Maradona, quien había recibido la remoción de puntos por parte de Luque. Almirón destacó que el Diez estaba «de buen humor, tomando tereré y contando anécdotas de fútbol, ubicado en tiempo y espacio».

Relató que Maradona pidió salir a caminar, sensación que tenía para no sentirse encerrado. Lo acompañó en una vuelta por el country, y ante la idea de salir del barrio privado para visitar a Rocío Oliva, el sobrino Espósito intentó comunicarse sin éxito y consideró que podía traer problemas, por lo que decidieron regresar.

Finalizó esa jornada tomando signos vitales y terminando el día comiendo un asado, resaltando que Maradona «se movió por sus propios medios durante todo el día».

En su última guardia, el martes 24, Almirón comenzó alrededor de las 19 informando que Maradona seguía sin apetito. Realizó el control de signos vitales a las 21:30, con la presencia del sobrino, el guardia de seguridad Julio Coria y la cocinera Romina Rodríguez. Indicó que la saturación de oxígeno estaba en 98%, dentro de parámetros normales, y la frecuencia cardíaca evidenciaba una taquicardia leve. Señaló que Maradona se negó a cambiar

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